¿Cómo leer etiquetas de los productos?

Cómo leer las etiquetas nutricionales

Cada vez hay más productos a nuestro alcance. Es habitual que la gente se pregunte si un producto está bien o no y mucha gente se interesa en aprender a leer las etiquetas de los alimentos para saber si son adecuados.

Hoy os voy a explicar cómo aprender a leer el etiquetado nutricional.


Para qué sirve el etiquetado de los alimentos

La etiqueta de un alimento te da la información de lo que vas a comprar y consumir además de su origen, ingredientes y valor nutricional. Toda la información debe estar en el mismo campo visual, debe usar un tamaño mínimo de letra y deben destacar los alérgenos.

El etiquetado debe incluir la siguiente información: denominación, alérgenos, ingredientes, valor energético, grasa, hidratos, azúcares, proteínas, sal, cantidad neta, fecha de caducidad, conservación, empresa y procedencia. La información se debe dar por cada 100gr.

Es importante saber que los ingredientes están colocados de mayor a menor cantidad. Así el primer ingrediente que aparece es el que está en el alimento en mayor cantidad y así sucesivamente.


Las calorías de un alimento.

Realmente es una información que no es muy relevante en las etiquetas porque la gente se obsesiona con las calorías y no es todo lo que hay que saber sobre un alimento. Aun así, es importante saber que un producto es alto en kilocalorías si tiene más de 200kcal por cada 100gr y es bajo cuando no supera las 40kcal por cada 100gramos en sólidos y 20kcal por cada 100ml en líquidos.


Carbohidratos y azúcares

El azúcar realmente es algo que debemos controlar y vigilar. Hay muchos productos que no imaginamos que llevan azúcar, pero está oculto bajo otros nombres como por ejemplo los terminados en “osa” como glucosa, sacarosa, fructosa, dextrosa, maltosa u otros como jarabe de maíz, miel de caña, jugo de maíz, siropes…

Cuando vemos en la etiqueta que un alimento tiene10gramos o más de azúcar por cada 100gr quiere decir que es alto en azúcar. Uno moderado en azúcar está entre 2 y 10 gramos de azúcar por cada 100gr. Y un alimento bajo en azúcar es el que tiene menos de 5gr de azúcar por cada 100gr en sólidos y 2,5 en líquidos.



Como identificar las grasas en las etiquetas.

Debemos intentar evitar por completo las grasas trans y hidrogenadas y limitar las grasas saturadas.

Un producto alto en grasa es aquel que tiene más de 20 gramos de grasa total o más por cada 100gr. Uno moderado es el que tiene entre 5 y 20 gramos de grasa por cada 100gr y uno bajo es el que tiene menos de 3gr por cada 100gr en sólidos. Hay que tener en cuenta que el Aceite de Oliva va a aparecer como un alimento alto en grasa, pero en realidad no se tiene en cuenta porque en sí es una grasa monoinsaturada que es lo que denominamos “grasa buena”.


¿Cuánta sal debemos tomar?

Según la OMS la ingesta de sal máxima diaria debe ser de 5gramos al día. Podemos encontrar en los productos el término de sal o también lo podemos encontrar como sodio.

Un producto alto en sal es aquel que tiene1gr de sal o más por cada 100gr o 500mg de sodio o más por cada 100gr. Y consideramos que un alimento es bajo en sal cuando tiene 0,25gr de sal por cada 100gr o 100mg de sodio o menos por cada 100gr.


¿Y la proteína y la fibra como la leemos en las etiquetas?

Decimos que un alimento tiene un alto contenido en fibra cuando tiene 6gr o más de fibra por cada 100gr y tiene alto contenido en proteína cuando tiene un 20% del valor energético del alimento.


¿Qué es el etiquetado nutriscore?

El Nutri-Score es un sistema que, en teoría, te informa la calidad nutricional de los productos que te encuentras en las tiendas y los supermercados. Si nos topamos en la etiqueta con una A o una B, suponemos que es saludable. Si por el contrario encontramos una D o una E, nos deberíamos poner en guardia.

El problema con el nutriscore es que se supone que los ultraprocesados deberían salir mal parados en esta etiqueta, sin embargo, pasa lo contrario. La gran ventaja del Nutri-Score para los ultraprocesado consiste en ofrecer una única nota, a partir de un algoritmo en el que suman puntos (algo malo): la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas y sal; y restan puntos (bueno para la consideración final): el porcentaje de frutas o verduras empleado para obtener el producto, y su aporte de fibra y proteínas. Hubo un revuelo porque el aceite de oliva lo clasificaba con una D y un refresco azucarado con una B. El Ministerio de Sanidad, ante la afrenta nacional que suponía que el aceite de oliva calzara una “D”, salió apresuradamente a la palestra para informar que a los productos con un único ingrediente, como el aceite, la leche, la miel o los huevos no se le iba a aplicar el Nutri-Score.















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